Actualizar la pensión de alimentos: cuándo se puede bajar o subir

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Marc Campo

Abogado con más de 30 años de experiencia jurídica

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Abogado con más de 30 años de experiencia jurídica

La pensión de alimentos es una de las medidas más importantes en procedimientos de familia con hijos. Su finalidad es contribuir a los gastos de los menores, teniendo en cuenta sus necesidades y la capacidad económica de los progenitores.

Pero la vida cambia. Los ingresos pueden subir o bajar, los gastos de los hijos pueden variar, uno de los progenitores puede perder el empleo, cambiar de trabajo, tener nuevos gastos o modificarse la organización familiar. Por eso muchas personas se preguntan si se puede alterar el importe de la pensión de alimentos por causas sobrevenidas e inicialmente no previstas.  

La respuesta general es que puede valorarse una revisión, pero no basta con querer cambiarla. Antes de iniciar ningún trámite, conviene consultar tu situación con un abogado de familia y revisar si existe una alteración relevante de las circunstancias.

La pensión no se cambia de forma automática

Uno de los errores más habituales es pensar que, si cambian los ingresos, la pensión se modifica automáticamente. No es así. Mientras la medida esté vigente, debe cumplirse en los términos establecidos.

Si una persona deja de pagar o reduce la cantidad por su cuenta, puede generar un incumplimiento, que en algunos casos puede llegar a constituir incluso un delito. Para alterar o cambiar la pensión, normalmente hay que valorar una modificación de medidas.

Es decir, solicitar que se revise la pensión porque la situación actual ya no es la misma que existía cuando se fijó.

actualizar pension de alimentos cuando se puede bajar o subir

Actualizar pensión de alimentos no equivale a modificarla

Conviene distinguir entre actualización y modificación. En la práctica totalidad de los Convenios o resoluciones, existe una previsión de actualización periódica, mediante un sistema determinado. En otros casos, lo que se pretende no es una simple actualización, sino modificar o alterar la cantidad porqué han variado las circunstancias.

Por eso, antes de actuar, hay que revisar el Convenio o la Sentencia. No todas las situaciones se resuelven de la misma manera.

Cuándo puede plantearse rebajar o reducir la pensión

Puede valorarse una reducción de la pensión cuando el progenitor obligado al pago ha sufrido una disminución real, importante y no puntual de sus ingresos.

Por ejemplo, pérdida de empleo, reducción de jornada, caída de ingresos en actividad profesional, enfermedad que afecte a la capacidad laboral o cualquier circunstancia económica relevante.

Pero no basta con alegarlo. Hay que acreditarlo. Nóminas, certificados, declaraciones fiscales, vida laboral, prestaciones o documentación económica pueden ser necesarios para valorar la situación.

Cuándo puede plantearse subir la pensión

También puede valorarse un aumento de la pensión si han aumentado también las necesidades de los hijos o si ha mejorado de forma relevante la capacidad económica del progenitor obligado al pago.

Los hijos crecen y sus gastos pueden cambiar. Estudios, necesidades médicas, actividades, tratamientos, cambios escolares o circunstancias especiales pueden justificar una revisión si son relevantes.

De nuevo, lo importante es acreditar la situación. No basta con una impresión general. Hay que analizar gastos concretos, necesidades reales y capacidad económica.

Gastos ordinarios y extraordinarios

Para entender una pensión de alimentos, conviene distinguir entre gastos ordinarios y extraordinarios.

Los gastos ordinarios son los previsibles y habituales que se cubren con la pensión. Los extraordinarios son aquellos que no siempre están incluidos y que pueden requerir regulación específica, A falta de una concreta regulación por las partes, se aplicará lo que han decidido la Ley y la jurisprudencia sobre dichos gastos extraordinarios.

Muchas discusiones nacen porque el Convenio o la Sentencia no dejan claro qué gastos son extraordinarios, cómo se aprueban, cómo se pagan o cómo se justifican.

No todas las dificultades justifican una modificación

Tener más gastos o atravesar un momento complicado no siempre significa que pueda modificarse la pensión. Hay que estudiar si el cambio es relevante, si afecta realmente a la capacidad de pago o a las necesidades de los hijos, y si tiene cierta estabilidad.

Un gasto puntual o una dificultad pasajera puede no ser suficiente. En cambio, una pérdida estable de ingresos o un cambio importante en las necesidades de los hijos puede tener mayor relevancia.

La modificación debe pedirse cuanto antes

Si la situación ha cambiado, conviene consultar pronto. Dejar pasar el tiempo puede generar deuda si la pensión se sigue devengando y no se paga correctamente.

Mientras no exista una resolución que modifique la medida, la pensión vigente sigue siendo exigible. Por eso, si una persona no puede pagar la pensión fijada, no debería limitarse a reducirla por su cuenta.

Qué documentación puede hacer falta

Para valorar una actualización o modificación de pensión de alimentos, puede ser útil aportar la Sentencia o Convenio vigente, ingresos actuales, ingresos anteriores, declaraciones de renta, nóminas, vida laboral, prestaciones, gastos de vivienda, gastos de hijos y recibos relevantes.

También puede ser necesario revisar la situación económica de ambos progenitores, no solo de quien pide el cambio.

Antes de pedir una actualización

Actualizar pensión de alimentos requiere revisar bien el documento vigente y distinguir si se trata de una actualización prevista o de una modificación por cambio de circunstancias.

Bajar o subir la pensión exige comparar la situación actual con la que existía cuando se fijó la medida y reunir documentación suficiente. Lo importante no es solo pedir el cambio, sino demostrar por qué tiene sentido.

La revisión debe centrarse en hechos, no en impresiones

En muchas consultas sobre pensión de alimentos aparece una sensación general de injusticia: una parte considera que paga demasiado o que recibe poco. Esa sensación puede ser comprensible, pero jurídicamente hay que apoyarse en hechos y documentos.

Ingresos reales, gastos de los hijos, cambios laborales, nuevas necesidades y situación económica de ambos progenitores son elementos que permiten valorar si la pensión debe actualizarse o modificarse.

Cuanto más concreta sea la documentación, más clara podrá ser la valoración del caso.

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Antes de tomar una decisión importante, es recomendable revisar la situación con calma y valorar qué opciones tienes.